Psicólogo infantil en Mallorca
Cómo funcionan las sesiones de psicología infantil
La mayoría de las familias llega a consulta después de haber probado muchas cosas: hablar, insistir, ceder, castigar, premiar, retirar pantallas, pedir ayuda al colegio o esperar a que pase. Quizás alguna estrategia funcionó unos días. Después volvió la rabieta, el miedo, el bloqueo o la discusión y apareció esa típica sensación de «Ya no sabemos qué hacer».
En Pensaments Psicólogos Mallorca empezamos precisamente ahí. Una conducta es la parte visible del problema; el trabajo clínico consiste en comprender qué la activa, qué la mantiene y qué necesita ese niño o adolescente en su momento evolutivo y en su contexto familiar, escolar y social.
Atendemos a niños y adolescentes en nuestra consulta de psicología infantil en Palma de Mallorca. También realizamos orientación a familias y seguimiento online en Mallorca cuando el formato encaja con la edad y con el objetivo del proceso.
Una primera valoración sirve para analizar la situación, distinguir entre una dificultad evolutiva y un patrón que empieza a consolidarse, y decidir cómo organizar la intervención con el menor o la familia.
TEXTO DESPLEGADO
¿Cómo puedes pedir cita con nosotros?
Para solicitar una sesión de psicología o psiquiatría con Pensaments Psicólogos Mallorca puedes hacerlo de la siguiente manera:

ASIGNACIÓN PERSONAL
Psicología infantil en Palma de Mallorca: cada caso empieza por una asignación personal
Cuando una familia contacta con Pensaments Psicólogos Mallorca, la cita se asigna a partir del motivo de consulta, la edad, la intensidad del problema, los horarios y el tipo de intervención que puede necesitar. Este primer filtro permite detectar desde el principio si conviene una valoración infantil, una sesión de orientación para madres y padres, una intervención con el adolescente o la coordinación con otro recurso.
Primera valoración infantil: 50 minutos · 70 €
Sesiones de intervención: 70 €
CUÁNDO ACUDIR
Cuándo acudir a un psicólogo infantil
La pregunta habitual es sencilla y difícil a la vez: «¿Es una etapa o deberíamos pedir ayuda?». Cuatro criterios permiten orientarse mejor:
- Frecuencia. La situación aparece varios días por semana o siempre ante el mismo tipo de momento.
- Duración. Lleva semanas presente, gana intensidad o reaparece con el mismo patrón.
- Interferencia. Afecta al colegio, el sueño, la alimentación, las amistades, la autonomía, la autoestima o la convivencia.
- Desgaste. La vida familiar empieza a organizarse alrededor del miedo, la discusión, la evitación o la próxima explosión.
El impacto aporta más información que la intensidad de un episodio aislado. Un miedo aparentemente pequeño merece atención cuando limita muchas decisiones. Una rabieta intensa puede corresponder a una etapa cuando aparece de forma puntual y el niño recupera la calma con ayuda.

Es importante tener en cuenta que las autolesiones, las verbalizaciones suicidas, una pérdida marcada de peso, la violencia con peligro, el consumo de sustancias con riesgo o una desconexión brusca de la realidad requieren atención inmediata. Ante una situación de riesgo, llamad al 112 o al 061.
Problemas que trabajamos y cómo los abordamos
Ansiedad infantil, miedos y evitación
Valoramos qué teme el menor, qué situaciones evita, qué hace la familia para aliviarlo y cómo ese alivio inmediato influye sobre el miedo con el tiempo. El tratamiento suele combinar comprensión de la ansiedad, exposición gradual, habilidades de regulación y cambios en la respuesta familiar para que el niño recupere su autonomía paso a paso.
Rabietas, impulsividad y problemas de conducta
Observamos qué ocurre antes de la explosión, qué obtiene o evita el menor con ella y cuánto tarda en volver a estar disponible para hablar o reparar. El trabajo puede incluir anticipación, instrucciones breves, límites consistentes, entrenamiento en pausa y recuperación, refuerzo de conductas alternativas y acuerdos comunes entre los adultos.
Baja autoestima, inseguridad y perfeccionismo
La autoestima infantil mejora a través de experiencias de competencia, pertenencia y aceptación. Por eso trabajamos la autocrítica, el miedo al error y la comparación, al tiempo que el menor practica conductas concretas: pedir ayuda, intentar algo difícil, participar, tolerar una corrección o volver a una actividad que había abandonado.
Dificultades escolares y bloqueo académico
Un descenso en las notas puede expresar malestar emocional, presión, dificultades atencionales, problemas de aprendizaje o conflictos sociales. La valoración ayuda a separar estos factores y a decidir si el objetivo principal está en la ansiedad, la organización, la relación con el error, la coordinación con el colegio o una evaluación específica.
Relaciones, acoso escolar y adaptación social
Exploramos la seguridad del menor, la dinámica del grupo, su manera de interpretar las interacciones y los recursos que tiene para pedir ayuda, poner límites o reparar un conflicto. Cuando procede, la intervención incluye coordinación con el centro escolar y pautas familiares que protegen al niño sin aumentar su aislamiento.
Duelo infantil, separación de los padres y cambios familiares
Los niños necesitan explicaciones ajustadas a su edad, rutinas previsibles y permiso para expresar emociones distintas, incluso contradictorias. En separaciones familiares atendemos también los conflictos de lealtad, los cambios entre hogares y la necesidad de recibir mensajes coherentes por parte de los adultos.
Pantallas, redes sociales y videojuegos
Analizamos la función del uso digital, las actividades que ha desplazado, el sueño, la relación con el grupo y la forma en que se aplican los límites. Los acuerdos suelen incluir horarios, momentos protegidos, alternativas reales y criterios compartidos por los adultos, además del trabajo directo con el adolescente cuando la pantalla se ha convertido en su principal vía de alivio
La misma conducta puede significar cosas muy distintas
Una de las diferencias entre dar consejos generales y realizar una valoración psicológica consiste en formular hipótesis. Estos ejemplos muestran por qué una pauta útil para un niño puede intensificar el problema en otro:
Cuando la familia ve que el niño «Se resiste a ir al colegio»
Ansiedad de separación, miedo a equivocarse, acoso, dificultad de aprendizaje, ansiedad social o agotamiento.
Cuándo empezó, qué días ocurre, qué asignaturas o personas aparecen, qué síntomas físicos tiene y qué sucede cuando se queda en casa.
Cuando la familia ve que el niño «Explota con los deberes»
Perfeccionismo, fatiga, dificultad atencional, miedo al error, transición difícil entre actividades o una forma aprendida de retrasar la tarea.
Nivel real de la tarea, momento del día, duración, ayuda recibida, respuesta de los adultos y tiempo que tarda en recuperar la calma.
Cuando la familia ve que el niño «Pasa gran parte del tiempo con el móvil»
Necesidad de pertenencia, evasión de una emoción, hábito, presión del grupo, descanso tras un día exigente o desplazamiento del sueño.
Qué función cumple, qué actividades ha sustituido, cómo reacciona ante los límites y qué uso hacen los adultos en casa.
Cuando la familia ve que el niño «Ha bajado el rendimiento»
Ansiedad, tristeza, problemas de sueño, perfeccionismo, desmotivación, conflicto social, dificultad de aprendizaje o atención.
Si el cambio afecta a todas las materias, si coincide con algún acontecimiento y cómo se encuentra antes, durante y después de estudiar.
Cuando la familia ve que el niño «Dice que le da igual todo»
Desánimo, cansancio, vergüenza, miedo a fracasar, protección frente a la crítica o pérdida de interés.
Qué ha dejado de hacer, cuánto dura el cambio, cómo están el sueño y las relaciones, y qué emociones aparecen cuando se explora con calma.
Esta forma de analizar el problema evita acumular pautas. Primero construimos una explicación clínica; después elegimos pocos cambios, claros y coherentes con esa explicación.
CÓMO FUNCIONA
Cómo funciona la terapia psicológica infantil en Pensaments
La primera sesión se dedica a comprender el caso. Los cuestionarios y pruebas se incorporan después, únicamente cuando ayudan a responder una pregunta clínica concreta.
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Primera entrevista con la familia. Recogemos el inicio y la evolución del problema, los momentos en que aparece, lo que ocurre antes y después, las estrategias que ya habéis probado y los cambios recientes. Revisamos sueño, alimentación, salud, desarrollo, temperamento, colegio, amistades y dinámica familiar.
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Sesiones adaptadas a la edad. Con niños pequeños utilizamos juego, dibujo, historias, materiales visuales y ejercicios breves. Con adolescentes trabajamos desde sus propios objetivos mediante conversación clínica, análisis de situaciones, autorregistros y práctica de habilidades.
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Formulación compartida. La familia recibe una explicación clara sobre los factores que pudieron iniciar el problema, los que lo mantienen y el punto de intervención con mayor efecto. Comprender el patrón permite actuar con coherencia en lugar de cambiar de estrategia cada pocos días.
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Plan con prioridades concretas. Elegimos pocos objetivos observables: volver al colegio, dormir con una rutina estable, afrontar una situación evitada, reducir la frecuencia de las explosiones, acortar el tiempo de recuperación o mejorar un momento especialmente difícil del día.
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Seguimiento y ajustes. Revisamos la evolución con indicadores acordados y modificamos el plan según la respuesta del menor, la familia y el colegio cuando participa en el proceso.
Tres formas de intervenir según lo que encontremos
01
Orientación a madres y padres
En algunas situaciones el cambio empieza por los adultos y el menor participa poco o de forma puntual. Este formato puede ser suficiente ante dificultades recientes con rutinas, límites, autonomía, rabietas, adaptación o comunicación familiar. Las sesiones se centran en comprender el patrón, acordar una respuesta común y revisar qué ocurre al aplicarla.
02
Terapia con el niño o adolescente y trabajo con la familia
Resulta adecuada cuando el menor presenta malestar propio, evitación, tristeza, miedo, baja autoestima, dificultades sociales o conductas que requieren entrenamiento directo. La intervención individual se combina con encuentros familiares para trasladar los cambios a la vida diaria.
03
Coordinación, evaluación específica o derivación
Cuando aparecen indicios de dificultades de aprendizaje, neurodesarrollo, alimentación, salud física o riesgo clínico que requieren otra evaluación, orientamos a la familia y coordinamos con pediatría, escuela u otros profesionales. El objetivo consiste en que cada necesidad llegue al recurso adecuado y que la familia conserve una visión integrada del caso.

FUNCIONAMIENTO
Cómo sabemos si la terapia está funcionando
El progreso suele aparecer antes en la conducta cotidiana que en una frase como «ya estoy bien». Por eso acordamos indicadores que pueden observarse y revisarse:
- Asiste al colegio con mayor regularidad o necesita menos tiempo para entrar.
- Se recupera antes después de una frustración y puede reparar lo ocurrido.
- Pide ayuda, expresa lo que necesita o tolera mejor una respuesta distinta de la esperada.
- Vuelve a dormir, comer, jugar, estudiar o relacionarse con mayor estabilidad.
- Afronta situaciones que antes evitaba, aunque todavía sienta miedo.
- Los adultos aplican criterios más parecidos y las discusiones pierden duración e intensidad.
- La familia deja de organizar gran parte de su vida alrededor del síntoma.
Estas señales permiten valorar avances, detectar estancamientos y ajustar el tratamiento con rapidez. También ayudan a que el menor perciba cambios que suelen pasar desapercibidos cuando toda la atención está puesta en lo que todavía cuesta.
Una observación que podéis hacer antes de la primera cita
Durante tres o cuatro episodios, anotad únicamente estos datos. La intención consiste en observar el patrón, en lugar de interpretar quién tiene razón:
· Qué estaba ocurriendo justo antes.
· Qué hizo o dijo el niño o adolescente.
· Qué hicieron los adultos a continuación.
· Cómo terminó la situación y cuánto tardó en recuperar la calma.
· En qué lugares, días o personas el problema aparece menos.
Esta información suele revelar diferencias útiles. Quizás la rabieta aparece al cambiar de actividad y apenas ocurre cuando el niño ha dormido bien; quizá la negativa al colegio se concentra en un día, una asignatura o una relación concreta. Esos matices permiten empezar la valoración con mayor precisión.
Acompañamiento a familias: el cambio también se practica en casa
La familia aporta contexto, historia y oportunidades diarias de aprendizaje. Trabajamos desde la colaboración y el respeto por todo lo que ya habéis intentado. La finalidad consiste en transformar el esfuerzo en respuestas más predecibles y ajustadas al problema.
Las sesiones con madres, padres o tutores pueden centrarse en anticipar situaciones difíciles, dar instrucciones más eficaces, responder a la ansiedad sin ampliar la evitación, mantener límites con calma, coordinar criterios entre adultos, reducir interrogatorios repetitivos y reforzar avances concretos.
Con adolescentes acordamos desde el inicio qué información se comparte y de qué forma. La familia recibe orientación suficiente para facilitar el cambio, mientras el adolescente dispone de un espacio de confianza. Las situaciones que afectan a su seguridad activan las medidas de comunicación y protección necesarias.
Atención presencial en Palma y terapia online en Mallorca
La consulta presencial se encuentra en Carrer de Sant Miquel, 46, en el centro de Palma de Mallorca. Este formato resulta especialmente útil en las primeras valoraciones y con niños que se benefician del juego, la observación directa y los materiales terapéuticos.
La terapia online en Mallorca encaja especialmente bien en orientación a familias, seguimiento y trabajo con adolescentes que cuentan con privacidad y autonomía para conectarse. En algunos casos combinamos ambos formatos para facilitar la continuidad.
Equipo profesional especializado
Pensaments Psicólogos Mallorca es un centro sanitario autorizado con el número 4036, dirigido por Marian Batle, Psicóloga General Sanitaria y colegiada B-01444. Marian realiza la primera orientación del caso, coordina la asignación profesional y revisa la calidad clínica del servicio
La atención infantil y adolescente la realiza Maria Magdalena Nicolau, Psicóloga General Sanitaria y colegiada B-03907. El trabajo se integra en un equipo formado en Terapia Cognitivo-Conductual y terapias contextuales, con criterios compartidos de evaluación, intervención y coordinación con familias
Cuando el motivo requiere una especialidad distinta, la familia recibe una orientación clara sobre el recurso más adecuado. Una buena atención psicológica también consiste en delimitar qué puede abordarse en consulta y qué necesita otra evaluación.
EVIDENCIA
Qué evidencia guía nuestro trabajo
La investigación orienta el enfoque; la evaluación individual decide cómo se aplica. Para esta página basta con tres referencias que cumplen funciones distintas: situar la salud mental infantil en España y respaldar los dos marcos terapéuticos principales del centro
Situación en niños y adolescentes españoles
El estudio EMOChild analizó una muestra nacional de 5.450 participantes de 9 a 16 años y encontró síntomas clínicamente significativos en al menos un área internalizante en el 10,4 % de los niños y el 14 % de los adolescentes. Son estimaciones basadas en autoinformes y expresan sintomatología, más que diagnósticos clínicos.
Terapia Cognitivo-Conductual
La revisión Cochrane de 2020, con 87 estudios y 5.964 participantes, concluyó que la TCC probablemente mejora los resultados a corto plazo frente a lista de espera o ausencia de tratamiento en los trastornos de ansiedad infantiles y adolescentes.
Terapia de Aceptación y Compromiso
Un metaanálisis publicado en 2025 encontró efectos favorables de ACT en síntomas de ansiedad y depresión en adolescentes y destacó la flexibilidad psicológica como proceso de cambio. Sus autores también señalaron limitaciones metodológicas, de modo que su aplicación requiere criterio clínico y seguimiento individual.

Fuentes seleccionadas
Orgilés, M., Amorós-Reche, V., Morales, A., Marzo, J. C., Piqueras, J. A. y Espada, J. P. (2026). Depression, anxiety, and internalizing symptoms in Spanish children and adolescents: estimated rates and comorbidity patterns. European Child & Adolescent Psychiatry, 35, 1161-1172.
James, A. C., Reardon, T., Soler, A., James, G. y Creswell, C. (2020). Cognitive behavioural therapy for anxiety disorders in children and adolescents. Cochrane Database of Systematic Reviews, 11, CD013162.
López-Pinar, C., Lara-Merín, L. y Macías, J. (2025). Process of change and efficacy of acceptance and commitment therapy for anxiety and depression symptoms in adolescents: A meta-analysis of randomized controlled trials. Journal of Affective Disorders, 368, 633-644.
Preguntas frecuentes
¿Quién acude a la primera sesión?
Habitualmente acuden la madre, el padre o los tutores legales. Esta entrevista permite hablar con libertad del motivo de consulta, reconstruir la historia y decidir cómo presentar el proceso al menor. Según la edad y la situación, una parte del encuentro puede realizarse también con el niño o adolescente
¿Qué ocurre si mi hijo o hija rechaza ir al psicólogo?
Explicamos la cita con un lenguaje adaptado a su edad y la vinculamos a algo que también le gustaría cambiar: dormir mejor, discutir menos, sentirse más seguro en clase o recuperar una actividad. La primera valoración incluye cómo introducir el proceso para evitar que la consulta se convierta en una lucha adicional.
¿Puede bastar con una orientación para los padres?
Sí. Algunas dificultades mejoran cuando los adultos comprenden la función de la conducta y aplican una respuesta común durante varias semanas. La valoración inicial permite decidir si este formato resulta suficiente o si conviene conocer también al menor.
¿Cuánto dura una terapia infantil?
La duración depende del problema, el tiempo que lleva presente, su impacto y los contextos implicados. Tras la valoración acordamos objetivos y una primera previsión, que se revisa según los cambios observados. Algunos casos requieren orientación breve y otros necesitan un proceso más continuado.
¿Os coordináis con el colegio?
La coordinación se plantea cuando el contexto escolar aporta información relevante o necesita aplicar medidas concretas. Se realiza con autorización familiar y se comparte únicamente la información necesaria para el objetivo acordado.
¿Cómo se gestiona la confidencialidad con adolescentes?
El adolescente dispone de un espacio privado y conoce desde el inicio qué información puede compartirse. La familia recibe las pautas necesarias para facilitar el proceso. Cuando aparece un riesgo para su seguridad, la protección pasa a ser prioritaria.
¿Se realizan informes psicológicos?
Sí, cuando la familia necesita un informe para el colegio, pediatría u otro profesional y la evaluación permite elaborarlo. El contenido, las pruebas y el coste dependen de la finalidad del documento.
¿La terapia online sirve para niños y adolescentes?
Resulta especialmente útil con adolescentes, en seguimientos y en orientación familiar. Con niños pequeños, la atención presencial suele ofrecer más recursos de observación, juego y práctica. También puede utilizarse un formato combinado.
